En el mundo aumenta día a día la conciencia
acerca de que las empresas atraviesan por un momento único
para poder desarrollar negocios con responsabilidad social.
Numerosas iniciativas, proyectos y programas de RSE son día
a día implementados por empresas, de diversos tamaños
y provenientes de diversos sectores productivos como una manera
de ser valoradas por sus clientes, consumidores e inversionistas
y comunidades locales.
La globalización de los mercados; la expansión
de las comunicaciones; el desarrollo de nuevas tecnologías
así como las nuevas demandas de los ciudadanos y consumidores
ha modificado gradualmente la forma de hacer negocios. Si
las fronteras de la economía se expandieron y surgieron
nuevas formas de producir respetando el medioambiente, los
derechos de las personas y relevando la ética como
aspecto fundamental en las relaciones humanas ¿por
qué las empresa deberían quedarse atrás?
En este escenario, donde asistimos a una extensión
de la RSE y la noción de sustentabilidad ambiental,
económica y social en la lógica empresarial,
es donde encontramos los fundamentos para el nuevo concepto
de “lucro”, “riqueza” o “beneficio”.
Hoy las metas de una empresa es el beneficio económico
pero este debe aportar en armonía a favorecer condiciones
sociales y ambientales dentro y fuera de su empresa. Este
visión más integral o “triple botton line”
en los resultados del negocio es la que permite aumentar los
“intangibles” de una empresa; posibilita la diferenciación
entre sus pares, aumenta el valor en sus inversionistas, clientes
y consumidores.
Atendiendo a dichas transformaciones los conceptos
de innovación, emprendimiento y liderazgo han permeado
la literatura en el mundo de los negocios. Dichas habilidades
y destrezas son necesarias para asumir los desafíos
en una empresa moderna y que aspira a ser sostenible en el
tiempo, dentro de un marco de RSE y ética empresarial.
Chile no ha estado ajeno a este fenómeno. Es
un país pequeño que tiene una economía
abierta al mundo e integrado a las principales zonas geográficas
comerciales. La firma de acuerdos bilaterales de Libre Comercio
con EEUU y multilaterales como la Unión Europea, MERCOSUR
y otros de carácter regional como APEC nos posiciona
frente a 1.200 millones de consumidores. Por otra parte, nadie
duda que nuestras empresas requieren sociedades sanas para
poder desarrollarse y expandirse.
En el año 2000 se acuerdan los objetivos del
Milenio por parte del Sistema de Naciones Unidas los que deben
ser logrados en el 2015. Son ocho objetivos en su conjunto
contribuirán a la superación de la pobreza y
el desarrollo sustentable necesarios para lograr empresas
prósperas a mediano y largo plazo.
En este Seminario se busca avanzar hacia un sentido nuevo
a la reflexión y práctica de la RSE a través
de visiones y estrategias integradas en los planes y modelos
de negocios innovadores que contribuyan a la igualdad de oportunidades
en Chile.
|